Octavio Paz, Memorias y palabras.Cartas a Pere Gimferrer 1966-1997. (Prefacio de Basilio Baltasar Edición, Prólogo y Notas de Pere Gimferrer. Seix Barral (Biblioteca Breve). Barcelona, abril 1999, 432  páginas. ISBN: 84-322-0784-5 

 

Debemos en primer lugar agradecer a Pere Gimferrer habernos ofrecido la posibilidad de conocer esta apasionante y dedicada correspondencia entre poetas. La intimidad que se aprecia entre líneas deja además entrever un mutuo reconocimiento en relación a la obra poética de ambos, una de ellas –por aquel entonces casi plenamente realizada-, la otra, la poesía del joven Gimferrer, en plena perfecta juventud y madurez. Las primeras cartas de entre los años 1966-69 en esta cuidada y excelente edición de Seix Barral responden inicialmente a las palabras que Gimferrer solicita a Octavio Paz en relación al lenguaje y la poesía española de los sesenta, o dos direcciones diferentes: « Huidobro o la pasión del lenguaje ; Cernuda o el lenguaje de la pasión » (p.14). Los comentarios de Paz sobre el estudio que Gimferrer dedica a su poesía vienen acompañadas de sugerencias, consejos y otras confidencias « poéticas » tanto en cuanto al mismo quehacer de la poesía como en alusión a la vida del poeta y su constante mirada clara « que penetra las cosas sin destruirlas », la transparencia de la escritura. Muchas de las cartas de respuesta, ciertamente justificadas como apresuradas en principio por los numerosos desplazamientos de Paz de México a Estados Unidos –Ithaca o Cambridge- comentan detalladamente las impresiones de la lectura de Arde el Mar (Barcelona, 1966) y "Tres Poemas", que Gimferrer había enviado en ese tiempo a Octavio Paz quizás con la intención de encontrar un posible y apropiado interlocutor, un buen receptor de las nuevas tendencias en marcha de la poesía en español de la España de los setenta y, en particular, de la ciudad de Barcelona. Octavio Paz manifiesta entusiamo por el citado libro. Le propone a Gimferrer que « luche con el lenguaje », que afiance el camino apenas trazado pero plenamente indicado desde su origen. Este intercambio de cartas –ojala que también se hubieran incluido las de Gimferrer a Paz para completar de forma explícita el contenido de la correspondencia y amistad de ambos poetas-, continúa en los setenta, cada vez mas con profundos gestos de entendimiento, amistad y dedicación mútua en la lectura de los libros del uno y el otro. Paz envía a Gimferrer –o le hace llegar- muchos de sus libros anteriores o en prensa, incluso algunos de los manuscritos a penas acabados : Corriente Alterna (1967), La hija de Rappaccini, el texto corregido de Puertas al campo (1966), o, breves comentarios y alusiones al posible contrato en Seix Barral del libro (entonces en pleno desarrollo) y Las Peras del olmo (1957). En las cartas de los inicios de los setenta Octavio le agradece a Pere sus colaboraciones –y otras futuras colaboraciones- en la revista Plural. Muchas terminan enviando saludos a Juan Ferraté o Gil de Biedma, otras mencionan el malestar de Roman Jakobson por el silencio de la editorial referente a su libro de Lingüística, otras mencionan al traductor y pintor Sakai, la colaboración de Julián Ríos y Gimferrer para elaborar un número en Plural sobre la nueva literatura española. Hay algunas cartas escritas desde la calle Lerma 143-601 de México, en 1973. Varias aluden a Teatro de signos, propuesta de Julián Ríos. Se pueden leer varias cartas sobre los ejemplares de El Mono gramático (1974) que Skira debía enviar a Gimferrer por aquel entonces, marzo de 1973. En carta del 4 de julio del 73 Paz le agradece a Gimferrer la propuesta de este último de incluir textos en la revista de Benet, Juan y Luis Goytisolo, Martín Santos, Valente y poemas de Martinez Sarrión. Octavio Paz manifiesta su satisfacción y comenta su libro Los hijos del limo (1974) y la excelente idea de publicar en España un volumen con su producción poética posterior a 1957; entonces se mencionan además otros títulos Salamandra, Ladera Este, Topoemas. En carta fechada a 17 de septiembre de 1973, desde la universidad de Harvard, Ocatvio Paz celebra la aparición de Versiones y diversiones (1973), El signo y el garabato (1973) y Apariencia dormida (1973) que incluye dos ensayos sobre Marcel Duchamp. Notamos en estas cartas que Paz quiere acercarse a Barcelona. Xirau, Jose Luís Sert, Rufino Tamayo le ayudan también a encantarse por la ciudad y la lengua catalana. Crece su enorme interés sobre la obra de Foix, Carner Riba, Ausias March, la antología poética de Jose Agustín Goytisolo y posibles nuevas colaboraciones con Joan Miró y Tapies. Resulta apasionante leer en carta de marzo de 1974 la necesidad de colaboraciones con la pintura: Tamayo, Viera da Silva, o Lam –« si este quiere »-. En la carta del 17 de abril de 1974, escrita desde Niza, Octavio Paz muestra su deseo de visitar España y visitar Barcelona, Madrid, Andalucia o Galicia: en total, 3 o 4 semanas. (Paz: "Measidonia y Cadiz fueron la tierra de mistepasados"). En julio del 74 Marie Jo y Octavio expresan sus sentimientos de amistad a Pere y María Rosa, esposa de éste, sus gratos recuerdos de los dias en Barcelona: intercambio de abrazos, espera (impaciente) de cartas y poemas recientes, propuestas editoriales de Seix Barral, demoras en responder las cartas de uno y otro por el excesivo trabajo acumulado, solicitudes para reseñar libro –el de Jorge Guillén, estaría bien-. « El tiempo del poeta es sagrado ».

En definitiva estas cartas –unas doscientas en total y escritas aproximadamente en treinta años- nos acercan y prestan la formidable ocasión de entrar, poco a poco, en la intimidad de la vida cotidiana y poética de ambos escritores. Como bien se indica brevemente en la contraportada del libro: « se despliegan las facetas coloquiales de Octavio Paz y su dominio sobre la multitud de ánimos que desbordan a veces nuestra personalidad. Lo vemos enfadado, solemne, irritado, cariñoso, apesadumbrado, nostálgico y, lentamente, día a día, mientras se acumulan en su espalda los años, poseído por el vertigo de una vida que, vivida con plenitud, se va deslizando, incomprensible, hacia la muerte ».

A lo largo de las páginas del libro aparecen un gran número de referencias de personajes de la cultura contemporánea: T. S. Eliot, Proust, Robert Lowell, Neruda, Alberti, André Breton, Carlos Fuentes, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Blas Otero, Miró, Tàpies, Duchamp, Matta, entre muchísimos más. Uno –incluso- al leer Memorias y palabras. Cartas a Pere Gimferrer 1966-1997 (primera edición, Barcelona, Seix Barral, 1999) llega a tener la sensación de tener la privilegiada ocasión de poder participar de algun modo en el complejo nacimiento de muchos de los textos que hoy en día, consagrados como puntos de referencia inmediata de la escritura en español, nos indican así mismo el trazado a seguir en este singular oficio del poeta. Para acabar -y en lugar de aludir explícitamente aquí algunas de las últimas cartas en las que el mismo poeta Octavio Paz menciona entre muchísimos otros asuntos su enfermedad-, citemos su personal homenaje a Claudio Ptolomeo :

Soy mortal : poco duro
Y la noche es enorme.
Pero miro hacia arriba:
Las estrellas escriben.
No leo su escritura, sin entender comprendo.
También soy escritura
y me trazó la misma mano.
 

En estos siete excepcionales, transparentes y concisos versos : Octavio Paz. Todo Octavio Paz y su singular experiencia de lo mortal y, posiblemente, también de lo mundano y lo divino. En la cubierta del libro -seguramente- una buena elección del editor: el poeta Octavio Paz, algo más joven, con los brazos cruzados, sonriente, en Kabul, en 1965 ; por aquel entonces, fotografiado por Marie Jose Paz. Memorias y palabras. Poesía y amistad: Pere Gimferrer y Octavio Paz, un afortunado gran encuentro.

Pablo Pintado-Casas
Kean University